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Sala Intemperie Teatro

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RE CORDIS

 

EN CARTEL HASTA EL 29 OCTUBRE

 

Alberto Amarilla

 

Viernes y sábados, a las 20:15 horas

Domingos a las 19:15 horas

 

 

RE CORDIS, protagonizado por Alberto Amarilla, es un espectáculo que une las nuevas corrientes de pensamientos del siglo XXI (neurociencia) con la capacidad de juego del teatro.

El argumento nos cuenta como un hombre, interpretado por Alberto Amarilla, se despierta en un lugar que no reconoce y del que no puede escapar. Poco a poco irá tomando conciencia de que ha pasado más tiempo del que cree y de que no recuerda quién es. A partir de ese momento los recuerdos que aún le quedan en su interior se pondrán en acción para recuperar su pasado. Recordar no como un acto de melancolía sino de conocimiento, volver a pasar por el corazón a todos aquellos seres que un día lo habitaron.

Re cordis sucede en el interior de un actor con demencia senil. La persona física que aparece ante los espectadores no es más que la imagen que el protagonista tenía de sí mismo antes de que su tristeza comenzase a borrar sus recuerdos y es que como dice uno de sus personajes: “Nunca se sabe dónde comienza la tristeza y dónde la degeneración neuronal”. El espacio está ocupado únicamente por una silla sobre la que hay un viejo pijama y una enorme gasa blanca desde la que su consciencia proyecta sombras chinescas. Estas nos darán la información de que el actor es como un hotel humano y que los pocos recuerdos que le quedan son los huéspedes que resisten dentro de él. La presencia de su hija (Nuria Gago) aparecerá a través de llamadas de teléfono o de un hilo musical que intenta amorosamente que su padre recuerde quién es. Serán sus propios recuerdos o huéspedes quienes se propondrán encontrar, dentro de las habitaciones de este hotel, el recuerdo más esencial del actor. Un huésped cuya pureza paralice la demolición del olvido, el niño mágico.

Toda una aventura en el sentido mítico y real que llevará al protagonista de nuestra historia a la necesidad de aceptar lo bueno y lo malo, lo cómico y lo trágico, la confianza y la duda. El actor tendrá que reconocerse en todos los roles que le asisten para finalmente desvelar su identidad y saber la verdad.

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